Realización Personal

The file could not be created.
ImprimirImprimirEnviarEnviarPDFPDF

La Realización Personal
Prof. Tashia Gutiérrez de Vallenilla
El Ser - Personal
1. El ser humano se reconoce como tal cuando toma consciencia de que fue creado por amor a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26) y es por lo tanto, único e irrepetible. Al aceptar esta verdad se reconoce con un fin trascendente, con una finalidad que lo ha de llevar a encauzar su vida hacía ese fin para el cual fue creado.
1. 1 ¿Quién soy?
Al reconocerse creado por amor, único e irrepetible, con una finalidad que lo trasciende, el ser humano se ha de cuestionar sobre su propia identidad y valía, y es por ello que ha de surgir la interrogante sobre su esencia, su individualidad. Al preguntarse la persona sobre su identidad, descubre más allá de la realidad tangible de que es persona humana, que es un ser compuesto de alma y cuerpo el cual se diferencia de los animales porque su vida tiene una finalidad.
1. 2 ¿Hacía dónde yo?
Al reconocerse dotada de cuerpo y alma la persona adquiere el conocimiento de su propio destino que lo impulsa y lo determina a la realización personal y le revela a través de su espíritu la dignidad que le fue conferida al ser creado a imagen y semejanza de Dios.
La dignidad del hombre está en su inteligencia y por su espíritu tiene la voluntad de elegir en libertad su propio destino que lo ha de llevar a escoger entre el bien y el mal.
1.3 ¿Cuáles son mis aspiraciones?
Al tomar consciencia de su ser personal, de su dignidad como criatura, única e irrepetible, imagen y semejanza de Dios, con un destino trascendente, el hombre se ha de cuestionar sobre que rumbo ha de darle a esa vida para cumplir con ese fin trascendente que lo impulsa y lo determina a la consecución de su finalidad.
Deberá, pues, emprender el camino que lo ha de llevar hacía el objetivo preciso del que dependerá su propia realización y verdadera felicidad; fin para el cual fue creado. El hombre fue creado para ser feliz y dominar la tierra. El hombre fue creado para aspirar a la vida eterna, su fin último.
1.4 ¿ Cómo soy espiritualmente?
Dotada de alma espiritual, de entendimiento y de voluntad, la persona humana está desde su concepción ordenada a Dios y destinada a la bienaventuranza eterna; camina hacía su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien. (GS 15,2)
El hombre dotado de cuerpo y alma es imagen de Dios por su espíritu y por su inteligencia es capaz de comprender el orden que rige todo el universo y por la verdad de ese conocimiento puede establecer la jerarquía de las cosas, por la luz del espíritu recibe la iluminación que guía la inteligencia moviendo la voluntad para elegir libremente el bien.
2. La Libertad Humana:
2.1 Libertad y Esclavitud
La libertad hace del hombre un sujeto moral, de hecho cuando actúa de manera deliberada el hombre es por así decirlo el Padre de sus actos, es claramente responsable de ellos (CIC 1749)
La verdadera libertad es en el hombre el "Signo eminente de la Imagen Divina" (GS 17) que lo capacita para obrar rectamente practicando el bien en el ejercicio de su libertad.
El hombre persuadido por el maligno, abusó de su libertad, desde el comienzo de la historia (GS 13, 1) sucumbió a la tentación y cometió el mal. Conserva el deseo del bien, pero su, naturaleza lleva la herida del pecado original, quedando inclinado al mal y sujeto al error (CIC1 707)
De ahí que el hombre esté dividido en su interior, por esto, toda vida humana, singular o colectiva, aparece como una lucha, ciertamente dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas (GS 13,2)
Libertad y Esclavitud; Bien y Mal
2.2 Libertad y Normas Morales
La Libertad es la capacidad que tiene el hombre para decidir sobre su comportamiento y actuarlo, es la capacidad de autodirigirse.
El hombre herido en su naturaleza por el pecado original, está sujeto al error e inclinado al mal en el ejercicio de su libertad.
El hombre debe seguir la ley moral que le impulsa a "hacer el bien y a evitar el mal" esta ley resuena en su conciencia (GS 16)
Las normas morales se originan del acto creador de Dios y están inscritas y plasmadas en el objeto creado: en nuestra misma naturaleza.
La vida moral, desarrollada y madurada en la gracia, alcanza su plenitud en la gloria del cielo; dejándonos Dios, en manos de nuestra libertad la elección del camino a seguir: el bien o el mal.
2.3 Libertad y Disciplina
Creada por amor, la criatura ha de reconocer y aceptar su dependencia del Creador, por lo cual ha de ejercer la opción por el bien dentro de una vida ordenada dentro de la disciplina que requiere el mismo ejercicio del bien a la cual está llamada desde su origen primario y trascendente.
2.4 La Verdadera Libertad
«La verdadera Libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre. Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión para que así busque espontáneamente a su Creador y, adhiriéndose libremente a éste, alcance la plena y bienaventurada perfección.» (GS 17, 1)
El hombre es racional, y por ello semejante a Dios; fue creado libre y dueño de sus actos. (S. Ireneo haer. 4,4,3)
3. La Felicidad del Hombre
Creado el Hombre por amor, es designio de Dios que al conocerlo y amarlo pueda desde ya pregustar en la tierra de la felicidad a la que está destinado en el cielo.
3. 1 Una Búsqueda Incansable
El hombre en aras de esa felicidad querida y ordenada por el Dios que lo creo por amor, emprende su búsqueda de una forma incansable desde el mismo instante en que tiene consciencia de «ser» y lo hace por estar ordenado a ello desde su inicio.
3.2 Felicidad y sentido de la vida
El hombre como ser dotado de razón, pensante, da un sentido a su vida, le da un propósito, una finalidad, que encauza su potencial hacia la conquista de aquellos objetivos que lo han motivado, es un ser en constante búsqueda, pero esta búsqueda la mayoría de las veces no es totalmente consciente, sabe que necesita algo y para lograr ese algo empeña toda su capacidad, se pone metas y se lanza a la conquista de ese algo, ese algo se llama «Felicidad» el hombre por instinto busca ser feliz.
El hombre que se reconoce Hijo de Dios que sabe y comprende de donde le viene su dignidad, enfoca la búsqueda de la felicidad bajo el prisma de la fe, que le dice que es creado a imagen y semejanza de Dios, que está llamado a ser feliz, que está destinado a la vida eterna.
El hombre descubre que su destino es ejercer la libertad del bien moral para encontrar la libertad y ser feliz.
3.3 Felicidad Humana y Felicidad Absoluta
Felicidad Humana
La dimensión de la felicidad en el ser humano se debe buscar en lo que es interno, intransitivo en la acción, esto lleva al individuo al desarrollo de su autorrealización, que es en principio sinónimo de felicidad, de ser dichoso.
Dos de los aspectos que integrados entre sí son formalmente resortes de la felicidad son:
a) La veracidad moral
b) La libertad
La veracidad moral y la libertad actúan hacia dentro del "yo" creando el clima favorable para la felicidad, porque dentro del complejo de la acción voluntaria, la libertad es condición, resorte, de la felicidad.
No es serio identificar la felicidad con la disponibilidad de la libertad, porque la autorrealización, como proceso de autodeterminación, se debe enfocar como correlación de la libertad mediante la verdad. Ni siquiera es suficiente la libertad para conseguir un adarme de felicidad.
La felicidad es un privilegio exclusivo de la persona, puesto que la estructura de la psique humana no tiene analogía en el mundo de la naturaleza, aunque con esto no se desestima que algunos animales sientan los dolores y las satisfacciones experimentados por los sentidos; de aquí proviene la separación entre felicidad y placer.
La actualización de la libertad mediante la verdad es el núcleo dinámico del hecho de la autorrealización del hombre, esto es «el hombre actúa» y a lo que está estrictamente relacionado con esta autorrealización dinámica de la acción del hombre se le llama felicidad, pero no placer.
La desdicha o carencia de felicidad es la consecuencia contraria a la felicidad por la acción en desacuerdo con la conciencia y la verdad, aunque no es extraño encontrar en la felicidad lo placentero, pero lo placentero tiene carácter secundario.
 
Llamaré la atención sobre la realidad de que con demasiada frecuencia se confunde el placer con la felicidad, y en ocasiones se trata a la felicidad como secuela o forma de placer o se considera que el placer es un componente de la felicidad y esta diferencia se suela marcar por la intensidad o profundidad de los sentimientos que se están experimentando, en cuyo caso el placer es una experiencia más superficial, para otros la felicidad es un hecho espiritual, mientras que el placer es material, sensual. Esta especificidad e irreductibilidad de la felicidad es la que parece estar más estrechamente relacionada con la trascendencia de la persona.
Felicidad Absoluta
Para abordar el concepto de felicidad absoluta deberemos de tratar el aspecto de la complejidad del hombre en cuanto ser corpóreo y espiritual.
La experiencia nos muestra que el hombre es unidad y, esta unidad se manifiesta en su dinamismo, aunque en este sentido se observa una especial disparidad entre actuar y lo que ocurre en el hombre; esta disparidad no impide la unidad, aunque sí afectará su armonía y su equilibrio emocional reflejándose las más de las veces en estados de animo y actitudes.
Ante la propuesta del mundo puede el hombre extraviarse buscando la Felicidad en la complacencia de los sentidos, en el placer y en el materialismo, olvidándose que los placeres mundanos deleitan por un tiempo muy limitado por que satisfacen por corto espacio de tiempo la corporeidad sensible del individuo dejando al espíritu insatisfecho por que se le niega su sentido trascendente.
Deberemos hacer la salvedad de que utilizamos la palabra trascendencia en su dimensión de trascendencia vertical, o sea, el efecto de objetivar, lo que hace posible que la persona en acción se manifieste a sí misma y se proyecte como persona.
En la trascendencia horizontal se utiliza el concepto de intencionalidad en la cual el sujeto sale de sí mismo para ir hacia el objeto.
La Felicidad Absoluta solo se alcanza dentro del ejercicio de la libertad que elige el bien por encima del mal, que elige vivir según las normas: morales inscritas en el corazón del hombre por su Creador, ya que sólo Dios es el Bien Absoluto y por ello la Felicidad Absoluta.
3.4 Elementos Materiales de la Felicidad
"Y, vio Dios que todo era bueno" Todo lo creado es bueno, dependerá del uso que la criatura de a las cosas creadas, utilizándolas para un fin, en tanto cuanto le sea necesaria, y no permitiendo que ellas sean el fin de su vida.
La felicidad es un privilegio exclusivo de la persona, puesto que la estructura de la psique humana no tiene analogía en el mundo de la naturaleza; con este planteamiento no se desestima que algunos animales sientan los dolores y las satisfacciones experimentados por los sentidos, de aquí proviene la separación entre felicidad y placer.
3.5 Elementos Humanos de la Felicidad
A lo que está estrictamente relacionado con la autorrealización dinámica de la acción del hombre se le llama felicidad, pero no placer. La desdicha o carencia de felicidad es la consecuencia contraria a la felicidad por la acción en desacuerdo con la conciencia y la verdad; sin embargo no es extraño encontrar en la felicidad lo placentero, pero lo placentero tiene carácter secundario.
No hay que confundir el placer con la felicidad.
1. - Primer Elemento: El Hombre
El elemento principal de la felicidad humana es el hombre mismo, que como ser capacitado para un formidable dinamismo es sujeto de actividad en la dualidad intransitiva, de actividad hacía sí, y transitiva hacia otros para ejercer dominio y gobierno del que procurará los valores-bienes con que satisfacer necesidades y carencias.
2. - Segundo Elemento: La Conciencia
En la base de la manifestación del ser del hombre surge, por el hecho de la reflexibidad de la conciencia, la idea de autoposeción y de autogobierno, hechos que revelan la singularidad de la autodeterminación, estructura primaria de la actividad.
3. - Tercer Elemento: La Libertad
La autodeterminación está auxiliada por la libre disposición, que es la más fina y codiciada propiedad de la voluntad, como centro sustentador de la estructura de autodeterminación.
4. - Cuarto Elemento: La Voluntad
Los resortes con que la voluntad activa su energía dinámica son:
a) La elección,
b) El discernimiento
e) La decisión.
Estas tres instancias que de suyo no son cosas diversas, sino momentos del dinamismo de la voluntad son las que ejecutan la acción.
5. - Quinto Elemento: La Motivación
Una vez que se ha realizado la toma de decisión, esta no llega, no se realiza sin recibir la motivación, el papel de ésta, no es otro que presentar la bondad o verdad del valor-bien, de modo que se hace presente el conocimiento que aporta la inteligencia racional y salvo en ocasiones en que el error torna plaza de la verdad, la libre decisión con que actúa la autodeterminación va hacia el bien.
De la adquisición del bien, en las variantes de posesión o de relación, el beneficiario primero es el propio sujeto de la actividad, procediendo de este hecho la responsabilidad que condena favorablemente a la autorrealización, esta autorrealización, cuando invade las relaciones interpersonales, se caracteriza por la felicidad.
Con la felicidad culmina el complejo y riquísimo proceso del dinamismo del hombre.
3.6 Elementos Espirituales de la Felicidad
Al espíritu corresponden los elementos que lo ordenan al bien, las normas morales, el ejercicio del bien, los mandamientos y el desarrollo de las virtudes que elevan al alma y la hacen encontrarse en el ámbito interno del corazón con la imagen de Dios de la cual es imagen y semejanza. Las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, son la base y el fundamento de estos elementos.
Esta especificidad e irreductibilidad de la felicidad es la que parece estar más estrechamente relacionada con la trascendencia de la persona.
Lo espiritual se concreta en un factor inmaterial que es intrínsecamente irreductible a la materia y por ello no se puede desechar la visión positiva de la misma espiritualidad, que se halla en la trascendencia del dinamismo del individuo.
El hombre al ser creado por Dios en el amor, recibe la orden de dominar la tierra sometiéndola y en tanto cuanto subordine los elementos humanos a su fin trascendente estará cumpliendo el mandato divino y por ello utilizando esos mismos elementos humanos en la vivencia de la felicidad.

Autor: 

Prof. Tashia Gutiérrez de Vallenilla

Fuente: 

Church Forum www.churchforum.org