¿Le es lícito tomar anticonceptivos a una mujer para quien un embarazo resultaría riesgoso?

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Respuesta:

1) En las circunstancias en que un embarazo
puede representar riesgos para la mujer o para el posible hijo, es lícito hacer
aquello que sea bueno o indiferente en sí para evitar dicho riesgo. En cambio no
es lícito hacer algo malo en sí, aunque el fin propuesto sea muy bueno; pues
dice San Pablo que no se puede decir: Hagamos el mal para que venga el
bien
(cf. Rom 3,8).

2) Teniendo esto en cuenta hay que decir que
es ilícito procurar este buen fin (evitar el riesgo para la salud) con el mal
medio de la anticoncepción artificial. La anticoncepción es mala en sí, pues
separa los dos aspectos que son intrínsecos al acto conyugal: el unir a los
esposos y al mismo tiempo y volverlos potencialmente fecundos. Por eso dice el
Papa Pablo VI: 'No le es lícito al hombre romper por su propia iniciativa el
nexo indisoluble y establecido por Dios, entre el significado de la
unidad y el significado de la procreación que se contienen conjuntamente en el
acto conyugal' (Humanae vitae, 12). Por eso el mismo Papa declara ilícita 'toda
acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el
desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio,
hacer imposible la procreación' (Humanae vitae, 14). Esto incluye:

a) 'en previsión del acto': la esterilización directa, los
anticonceptivos, etc.

b) 'en su realización': los métodos de barrera (preservativos,
relación interrumpida, etc.);

c) 'en el desarrollo de sus consecuencias naturales': el aborto
quirúrgico, el infanticidio, la contracepción de emergencia, etc.

d) ya 'se proponga como fin': el que quiere la anticoncepción
porque no desea nuevos hijos;

e) 'o como medio': el que quiere la anticoncepción como un
medio para preservar la salud (éste sería el caso planteado).

3) En cambio es lícito buscar el buen fin
(evitar el peligro para la vida) a través del uso honesto de los ritmos
naturales. Dice también Pablo VI: 'Si para espaciar los nacimientos existen
serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los
cónyuges o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que es lícito tener
en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar
del matrimonio sólo en los períodos infecundos y así regular la natalidad sin
ofender los principios morales' (Humanae vitae, 16). Estos actos son buenos
porque en este caso los esposos se limitan a conocer una disposición natural (es
decir, causada por el Creador) que son los ritmos naturales de la mujer, para
servirse de ella (cf. HV,16); en este caso los esposos se reconocen 'no
árbitros de las fuentes de la vida humana, sino más bien administradores del
plan establecido por el Creador' (Humanae vitae, 13).

Hay que tener en cuenta que los métodos naturales no son -como
dice la consulta, expresándose incorrectamente- anticonceptivos, sino
'no-conceptivos': no van 'contra la concepción' (ni la impiden ni la destruyen)
pues consisten simplemente en abstenerse de los actos sexuales en los períodos
que la mujer reconoce como fecundos.